Cerámica en Aiara-Ayala


Si bien en Aiara no existe una tradición alfarera como la desarrollada en las estribaciones de Gorbeia,-de Ametzaga a Egino-, en el herrialde de Araba,
en el ámbito de nuestro eskualde sabemos que desde la edad media,  se han elaborado regularmente productos cerámicos, destinados sobre todo a la construcción.

Ladrillos, tejas o baldosas, se han producido en tejeras fijas o de temporada, localizadas hasta fecha reciente en muchos de nuestros pueblos, y han abastecido la demanda local.
Con la llegada de la industria, a principios del S.XX, se instalaron en esta zona  tejeras tecnológicamente más evolucionadas, aunque buena parte de su producción cerámica estaba destinada  a la industria metalúrgica.
Algunas de estas fábricas han permanecido activas hasta el último tercio del siglo XX.

Los tejares o tejeras
El trabajo en los tejares o tejeras era, por lo general, temporero. 
Las labores de extracción de la arcilla, su preparación o la conformación de las tejas y ladrillos, para su cocción final en el horno, eran realizadas en instalaciones precarias o al aire libre. 
Al igual que en el resto de Euskal Herria, los artesanos especializados en este oficio eran contratados por particulares o por los Concejos. 
Hasta el siglo XVIII, estos tejeros generalmente venían de Laburdi –Iparralde. 
A mediados del siglo XIX, les sucedieron en estas tareas los tejeros asturianos.
De lo cual queda constancia tanto en los documentos archivados de los Concejos, como en la memoria popular.

Los Tamargos
Desde el siglo XVII los tejeros o tamargos originarios de Llanes –Asturias- se desplazaban a otras zonas de Asturias, norte de Castilla, o Araba, Bizkaia o Nafarroa, para fabricar los materiales cerámicos, que hasta finales de los años 50, se han destinado a la construcción, y que podemos encontrar por nuestros pueblos en edificaciones de todo tipo.
“... Pasan el Puerto el Pontón
y también el de Pajares,
y el de Bárcena Pie Concha
los llamacinos de Llanes.
Y por tierras de León
de Burgos y de Palencia,
de Vizcaya y de Navarra
y Ribera del Pisuerga
allí yasten (van) nuestros zomos (mozos)
a machuriar (trabajar) la llamacea (tejera).”
En estos versos -en Xiriga- recogidos por Josefa Canellada, se describen las zonas donde iban a trabajar los tejeros.

Los tamargos se organizaban en cuadrillas dirigidas por un capataz al que llamaban man. 
Estaban compuestas por cuatro, cinco o seis hombres.
Entre mayo y septiembre desarrollaban la temporada de trabajo, según el refrán
«San Miguelín —San Gabriel— los lleva, San Miguelón los trae»-.
"Una manta,
un sacu
un pocu de pan y quesu,
un jenal, un ñurrio,
el atriu de una iglesia o las bardas de un corral"
Realizaron su labor entre penurias y largas jornadas de trabajo -desde la salida del sol hasta bien entrada la noche-.
Esfuerzos escasamente remunerados: en documentos de 1927 se reflejan sueldos que iban de veinte duros hasta los cuarenta duros al mes (de 0,60 a 1,20 euros)
Las pocas horas de descanso las hacían a teya vana, bajo el techo de una precaria chabola.
La escasa alimentación consistía normalmente en "sopa calada" para el desayuno (pan con agua), patatas con garbanzos y tocino en la comida del mediodía, y olla de patatas o sopas de ajo en la cena

“LA XIRIGA”
Como se ha indicado anteriormente, los tamargos desarrollaron una jerga o lenguaje propio del oficio: “la xíriga”, que según J. Manuel Feito «era su herramienta de defensa y supervivencia ante la dureza de sus desplazamientos y condiciones de vida»
De esta jerga, bien estudiada en Asturias, se puede decir, como curiosidad, que hay una serie de términos que los tejeros, al parecer, recogieron y adaptaron del euskara:
Ardaina. Aguardiente .
Arrieta. Tierra.
Artoa. Borona
Artolo. Maíz.
Ascode. Mucho, muy caro.
Asúa.Fuego.
Asuador (?a). Cocedor (?a), encendedor (?a).
Asuar. Cocer, quemar, asar.
Bai. Sí.
Baite. ( Bai).
Baítela. (Bai).
Bájone. (Bai).
Bartolo. Maíz.
Bate. Uno, una vez.
Batea. Dos, dos veces.
Batevía. (Batea).
Belurdia. Embuste, mentira.
Billoriu. Pueblo.
Bringasúa. Arma de Fuego.
Buzúa. Cabeza
Ergue. Cantero.
Erguín. Cantero
Ezque. Cantero.
Gangarria. Cencerro.
Gaza. Sal.
Gorra. Sordo.
Gorre. Hombre, ignorante, tonto, extraño a la "tamarga".
Gorreta. Mujer.
Gurria. Barro.
Gurrieta. Barrera, barrizal.
Guzmea. Leche. (Esnia).
Iria. Vaca.
Irión. Buey.
Iriu. Toro.
Moscorra. Mozona tosca.
Motela. Tartamuda.
Motil. Muchacho, adolescente.
Motila. Rapaza, criada.
Oguín. Pan
Ullea. Leche( Esñia).
Uñia. (ldem.)
Urcea. Cabra.
Urceu. Cabrito.
Urdiaca. Puerca.
Urdiu. Cerdo.
Urdiz. Tocino.
Ureta. Agua, llovizna.
Uzmea. Manteca.
Uzquía. Calor, galbana.
Uzquíu. El sol.
Velardas. Las orejas.
Xagarda. Manzana.
Xagardúa. Sidra.
Zangorra. Bota de vino.

El proceso de producción
Para producir las tejas, ladrillos o baldosas, los tejeros emplearon instalaciones sencillas próximas a un yacimiento de arcilla: un horno de tipo árabe, eras para el sacado de la arcilla y de las piezas y un obrador,

Junto a ellas las chabolas para pernoctar, el horno para cocer pan, etc.
El proceso de producción empezaba por la extracción de la arcilla —de taludes, pozos o túneles— en terrones delgados; estos se dejaban al sol en la era, una vez secos los terrones se trituraban y mezclaban con agua en el lagar, cuando la pasta adquiría una consistencia plástica se extraía para ser amasada.

Las pellas de arcilla se trabajaban con diferentes herramientas: el rasero, el cocín, el marco, el punzón, etc. para modelar las piezas necesarias.


Los tendedores colocaban estas piezas en la era para su secado, tras lo cual se cocían.
Las tareas de la producción en conjunto estaban divididas para ser realizadas según su especialidad: el cavador, el amasador, el tendedor, el pinche, el cocedor, etc.
Los hornos de tipo árabe
Los hornos empleados más característicos eran de tipo árabe.
Podían ser de planta circular o cuadrada, formando una sección vertical troncocónica o de pirámide truncada, con las paredes generalmente alzadas en mampostería y ligeramente inclinadas hacia el interior.
Carecían de chimenea y techo. La cumbrera abierta permitía el acceso del tejero a su interior para el estibado de las piezas.
Los hornos estaban formados por dos cámaras superpuestas.
El hogar en la parte inferior conectaba con la mufla o cámara superior, destinada a la cocción de las piezas, a través de una solera perforada, que podía ser una parrilla de hierro, lo cual permitía la circulación del calor.
La descripción que de estos hornos nos da Fe Santoveña, es:
«Los hornos eran ciegos, de grandes dimensiones. Éstos se entortaban previamente para evitar huecos por donde escapara el calor. Se colocaba primero una capa de ladrillos y luego la teja dejando huecos para el fuego. Se templaba con serrín y follaje diverso. Se cerraba con "tapinos" y se echaba carbón o leña dándole fuego durante tres o cuatro días. Finalmente se dejaba enfriar»
De estas tejeras, numerosas en un pasado reciente, hoy apenas quedan huellas. Conocemos por la existencia de restos las que estuvieron instaladas en Menoio, Errespalditza, Lanteno, Izoria,...
La ruina de estas tejeras fue debida a la precariedad de sus instalaciones de temporada, a la competencia de las nuevas tejeras industriales, y sobre todo por ser un trabajo extremadamente duro, muy poco valorado y remunerado.

"La Cerámica" de Llodio
Las nuevas tejeras industriales, muy diferentes a las artesanales, aparecen con el siglo XX.
Estaban dotadas de hornos continuos de rotación o con hornos túnel, la conformación de las piezas se hace por medios mecánicos y los productos finales responden a medidas y características estandarizadas, obligadas por el mercado..
 Se destaca entre las de la nuestra zona "la Cerámica" de Laudio-Llodio.

Es el Marques de Urquijo el que establece a principios del S. XX una tejera mecánica en Laudio.

Mas adelante formará parte del conjunto de instalaciones de Aceros de Llodio, por este motivo se transforma en fábrica de productos cerámicos y refractarios con fines industriales.
Esta industria contaba con un horno anular tipo Hoffman con capacidad para 160.000 piezas.
Disponía, además, de apeadero y terminal ferroviarios propios para el embarque de materias primas de importación y la expedición de los productos acabados, (en la actualidad apeadero del polígono industrial)

El destino principal de estos fabricados era las factorías siderometalúrgicas de la zona fabril de Margen Izquierda de Bizkaia y la propia Aceros de Llodio.
Hoy en día se conservan restaurados el edificio principal de la fábrica y un molino de molturado.
 

 Otras tejeras de este tipo, aunque más modestas, instaladas en nuestra comarca se encontraban en Artziniega, Luiaondo y Markijana -Murga-, de la cual aun se conservan la chimenea y algunos elementos de infraestructura en el lugar actualmente ocupado por la empresa de fundición Aianox.

S.G.M.