CONTRA EL ARTE


AGUSTIN GARCIA CALVO
Intervención en San Sebastián, 1999
Vamos a hablar un rato entre nosotros de Arte y de las Artes.
Vamos a hablar, como corresponde,
de la producción primero,
del consumo después,
sin olvidar que lo uno está íntimamente ligado con lo otro.

En cuanto a la producción, todos tenéis noticia, en parte tal vez por experiencia directa, pero sobre todo a través de libros, a través de registros históricos, de que parece que en otros tiempos esto de las artes se parecía bastante más a los trabajos en general, a las industrias en general.

Es decir, que parece que hacer algo, pintura, escultura, música, implicaba una especie de actividad laboriosa, minuciosa, y que, por tanto, se corría siempre el riesgo de que el valor de la obra de arte resultante se calculara en virtud del esfuerzo, en virtud del trabajo que en ella se había puesto: admiración de la vidriera o del cuadro en que el artista había mostrado, por un lado, gran habilidad, ingenio incluso, y por el otro lado, paciencia, detenimiento.
Esto era algo que podía hacer valorar la obra de arte, y todavía, gente corriente, pueden, a falta de mejor, intentar valorarlo por eso:

“¡Hay que ver el trabajo que tiene esa vidriera!”, por ejemplo.

Esto, que acerca los artistas a los artesanos, que iguala las dos actividades, parece que podría de ser de lamentar, porque la sumisión a la Ley de Trabajo siempre es de lamentar, para cualquier época y en cualquier momento, y, efectivamente, no está bien que uno aprecie el valor de una obra de arte por el trabajo que ha costado, por el esfuerzo, el afán, la minucia, la artesanía que en esa obra se ha metido.

Hoy, y a pleno bajo el Régimen que nos toca padecer, el Régimen del Bienestar, esto se ha cambiado por otra cosa.



Ya la obra de arte no consiste, o al menos no esencialmente, en el trabajo, en el esfuerzo, en el saber artesanal, en el detenimiento, en la paciencia, en la minucia:
el criterio del esfuerzo, del trabajo, se ha cambiado por el del genio, es decir, que lo que se valora es algo de eso que el comercio reconoce como un talento especialmente superior, un genio que se revela a través de la actividad, o plástica o musical o la que sea, incluso a través de los productos arquitectónicos:
la idea.
La idea revolucionaria, revolvedora, genial.

Esto es lo que ha sucedido al trabajo, y, lejos de significar un cambio verdadero, significa una sumisión mucho más acentuada. Para entender bien esto, hay que recordar algo que supongo que todos sentís conmigo, y que es que este Régimen es esencialmente prostituto: todas sus Istituciones y actividades y promociones están fundadas en la prostitución, de una manera o de otra. Es decir, en la venta de las personas, en diferentes tipos de mercados, pero, entre ellos, en el mercado artístico, como en el resto de los mercados de la Cultura.

Cuando parece que nos hemos levantado por encima de la artesanía, y que ya no nos ajustamos a la ley del esfuerzo y el trabajo productivo porque ahora lo que valoramos es otra cosa, es el espíritu renovador, revolucionario, la idea genial, lejos de habernos salido del tinglado, nos encontramos metidos más profundamente en él.

Ahí ya no se venden las manos del artesano, no se vende su paciencia, como se vendía el trabajo:
se vende su propia alma,
se vende su persona:
es el propio artista el que se vende;
y hasta tal punto esto es así, que la promoción es esencialmente promoción del artista, no de lo que hace, sino de él personalmente.

"Promoción de su personalidad”
es un nombre algo más tenue para decir “prostitución”.

De manera que si uno no piensa que la Prostitución es una superación, una liberación de la Ley del Trabajo, está claro que tiene que sentir conmigo que se trata de lo mismo, sólo que peor, como en tantas otras cosas.


Tengo que advertir que no estoy predicando aquí una vuelta a la artesanía como remedio. No pienso yo que la ley del esfuerzo, del saber hacer, de la paciencia, de la minucia en el ensayo de las combinaciones, que, después de todo, es una forma de la Ley del Trabajo, pueda tomarse como algo de alabar, como una aspiración.

No. Simplemente estoy en contra de lo que hoy domina,
y si acudo de alguna manera a la habilidad y a la paciencia artesanales, es para hacerle frente a este horror que es el que directamente padecemos, que es el de la promoción personal: este horror por el cual el poeta se come a la poesía, el músico a la música, el pintor a la pintura, el escultor a la escultura, y el arquitecto a todas sus producciones, y el ingeniero a las suyas.
Es contra este horror presente contra el que hablo.
No puedo alabar directamente y sin más esa manera de entender al arte que suponemos de otros tiempos, aquélla en que aprendices de pintor iban al taller del maestro, se pasaban años ensayando las maneras de combinar colores, de calcular simetrías y disimetrías, se hacían oficiales y acababan por saber hacer un poco, primero imitando al maestro, después, si es caso, superándolo; no es que os lo vaya a presentar como una especie de ideal, pero, como contraposición de lo que hoy padecéis, desde luego supongo que lo sentís bien.

Vivís, en eso, como en lo demás, en el aire, en las fantasías, en la palabrería de la crítica artística, en la literatura acerca de las artes.

Es contra esto contra lo que querría hablar y que habláramos de la manera más decidida posible.

No serán aquellas virtudes para alabar en cuanto trabajo, pero sí es de alabar, frente al horror presente, la necesidad en la actividad artística de una guerra contra las imposibilidades que a la obra de arte se le oponen, empezando por eso que llaman “la materia”, que no sabemos lo que es: los físicos lo saben, pero la gente honrada, no.

Luchar con la masa, sobre todo en pintura, escultura y las otras artes plásticas, es ya una aparición de esto a lo que llamo una guerra:
empeño por vencer lo que de alguna manera se opone a que se pueda hacer surgir una obra de veras; y, lo mismo que contra la masa en las artes plásticas, contra los otros impedimentos:

contra los de las Istituciones, de la costitución habitual de las Almas, contra la estructura misma de la sociedad.
En el caso de la poesía, contra las necesidades del lenguaje laboral y sumiso, para hacer que, en contra de esas dificultades que se pueden seguir llamando materiales, de esa guerra misma surja otra cosa: aquélla a la que por lo bajo se supone que el artista aspiraba, sin saber cómo.

Esa guerra, que a veces puede confundirse con el propio trabajo artesanal, ésa sí que os la pongo aquí bien delante.
En esa lucha contra los impedimentos, inertes, materiales, sordos, en los que se nace, para hacer que surja otra cosa, en esa guerra misma se produce una especie de descubrimiento, que es el de la contradicción de la propia estructura contradictoria física, social, histórica, del mundo todo, también el psicológico, también de la propia alma del productor o de sus consumidores.

La lucha contra la masa es medio de revelación de esa contradicción que está en el corazón del mundo, de las cosas, de las personas y sus almas, y eso sí que os lo pongo por delante.

Puede efectivamente que una sumisión artesanal (el pobre cantero que tiene que estar labrando el sillar para ganarse unas perras cada día) sea una muerte de cualquier forma de descubrimiento, sea una esclavitud, pero el creer en la persona, el creer que es el artista el que puede ser de verdad un creador, que pueda traer a este mundo algo diferente, eso sí que es un impedimento grave, eso sí que es una rendición a la masa misma, en este caso bajo la forma del alma o del genio del creador.

Esto es presentar la cosa desde el lado del productor y de la producción. Me ocuparé de cómo esto aparece por el lado del consumo tras pasaros un rato la palabra.




VOZ.- Cuando dices que en el proceso del arte, en su producción lo que está pasando es que hay una guerra con eso de lo material o lo inerte, eso se puede plantear en la propia costrucción o creación de la persona. La costrucción de la persona participa del mismo proceso que la producción del arte. Si el arte se produce por sublimación de la vida, como decía Freud, porque la vida no se puede simplemente vivir, ahí está en juego también la fabricación de la Persona.

AGC.- No era mi intención plantear así a fondo y detenidamente la cuestión política, porque no tenemos tiempo. Lo que hoy interesa es el horror, la forma de esclavitud que hoy pesa sobre cualquiera que intenta hacer algo que no esté hecho. En dos palabras: desde el comienzo de la Historia la gente, las mujeres, el pueblo, están sometidos, pero, en lo que va de Historia, esto no se ha conseguido del todo, y así esa guerra de la que antes he hablado.
La persona (el artista o cualquier otra) se fabrica en la sumisión al principio de Realidad.
Cuando hay algo de verdad, de revolvedor, es que no nace de la persona, sino de lo mal hecha que está, de lo que le queda por debajo,
lo que le queda de niño, del sentido común, y eso es lo único que puede dar lugar a obras verdaderamente descubridoras:
a través del artista y a pesar de él.

VOZ.- Con respecto a la promoción personal y no de la obra, yo pienso que el artista tiene también el juego de crear también un personaje que es el que vende, el nombre del artista, pero tú sigues siendo otro, una persona que no corresponde, que no es ése. Más que una prostitución, yo veo que al producto se añade la figura del creador.

AGC.- Es muy conmovedor eso que nos dices. Tiene ese tinte un poco de ingenuo y que está intentando defender algo bueno.

Tú crees que el personaje que el artisto se fabrica no es su persona de verdad. Eso nos suelen hacer creer;
pero la persona no es más que eso, no es más que personaje, y
si un artisto se hace artisto, es su persona la que figura en las promociones
y en todo lo demás. Eso otro que te queda por debajo no es tu persona. Tu persona está ya vendida.
Lo otro, lo que queda por debajo, es lo que nos queda de pueblo, de común, a lo que antes aludía.

Eso son ilusiones: no puede ser: no hay más persona que la persona, que el personaje, como bien dice la palabra. Por debajo de la máscara no hay otra máscara verdadera, sino lo que no es máscara, lo que no es personal, lo que es común, lo que nos queda de vivo y a lo que ocasionalmente se le puede dar salida, en el arte, cosa a la que el poder se opone.

VOZ.- Respecto a este artisto que dices o artista estrella, se produce prostitución, pero en el caso de la gran mayoría de trabajadores del arte se produce una prostitución múltiple, porque trabajan en un trabajo para conseguir vivir y producir e intentar mostrárselo a los demás, como una prostituta a tiempo completo, y esto forma parte de la paradoja que se dijo: usted mismo está dentro del propio sistema y no puede salir. Parece que no nos quedara más remedio que prostituírnos en un solo campo, no en cinco o seis.

AGC.-
La ocupación de un artista de nuestros días sí que está dedicada a una prostitución a tiempo completo:
a lo que menos se dedica es a hacer cuadros o combinar pinturas, sino a las actividades de su propia promoción.
Es una verdadera prostitución a tiempo completo.
Eso está bien traído.
La mayor parte de su tarea consiste en fabricarse a sí mismo, su persona.

Al principio, claro, le va ayudando el mundo: le cogen de jovencito y le van ayudando, pero una vez que ya entra y ya tiene nombre. él tiene que colaborar con la Empresa, con la galería o lo que sea, en hacer su persona, su cara.
Con respecto a lo otro, está dicho que uno no puede escapar. De nada de lo que he dicho se puede desprender esa esperanza fútil: uno, personalmente, está condenado. Eso ya se sabe.
El único aliento de libertad es que uno está mal hecho, que uno nunca es uno del todo. Así que uno puede intentar hacer o decir algo, pero eso a él personalmente no le salva para nada.
El único aliento de libertad es que a través de él y a su pesar se diga algo, se haga algo que no sea lo que ya está hecho.
Siempre está esa posibilidad.



VOZ.- Me gustaría que hablases de la utilidad del arte. En qué sentido puede ser útil para la gente. Además, me gustaría que hablases de los nuevos canales que hoy hay: desde la imagen digital, etc., la posibilidad de reproducción, a ver si ves algún cambio ahí, un cambio del estatus de la obra de arte....

AGC.- Respecto a esto último (porque con lo primero pasamos ya a la cuestión del consumo, con lo de la utilidad para la gente) conviene detenerse un momento.
Vamos a fijarnos en un invento un poco más viejo, el del cinematógrafo, que era un arte y que a principios de siglo luchaba por contar entre las Bellas Artes, encontrar su Musa como el resto de las Artes.

Lo que se llama “materia” ahí, en el sentido tradicional sería el celuloide, las tierras, calles, personas, pero contra lo que el cinematógrafo lucha sobre todo es esencialmente contra esa otra forma de masa mucho más opresora que es el Dinero.

La propia necesidad de la complicación y de la organización que hacer una película requiere, eso es lo que hace que la producción de un arte tan cargada de “materia”, que en este caso no es ya la de los colores o la de las piedras, sino la del Dinero, resulte sumamente difícil. Y si luego entramos en estos últimos artilugios, estos últimos chismes que tratan de vendernos todos los días y por todos los caminos, la cosa se vuelve mucho peor que para el cinematógrafo.

Eso es lo que hay que tener en cuenta, porque todos estos chismes son producciones del Dinero para su propia promoción.
En verdad los artilugios informáticos y demás no están hechos más que para venderse, para seguir moviendo capital.
De manera que no quita (yo mismo de vez en cuando me dejo hacerlo) que uno pueda meterse en ese maremagnum de la Red Informática Universal, pero las posibilidades son mucho menores, no sólo respecto a la música o la arquitectura tradicional, sino respecto al cinematógrafo: no hay casi nada que hacer. Se puede confiar en que, a pesar de todo, esos chismes pueden servir para algo que no esté programado, pero hace falta ya una confianza tremenda, hasta tal punto su condena a no servir más que para hacer lo que ya está hecho está impresa en su propia materia.

No quiero desanimaros del todo, pero que se haga a conciencia de que el poder de lo que he llamado “masa” y contra lo que al arte tendría que guerrear es cada vez más imperioso, cada vez más difícil de vencer.

Con lo primero que decías pasamos a dedicar el último rato a la otra cara del proceso, que es el consumo, eso de la utilidad para la gente, para qué le sirve a la gente (sin aclarar todavía lo que quiere decir ‘gente’) la producción artística. ¿Para qué les sirve? ¿Para qué la usan? ¿Qué les da? Esa es la cuestión. Tal vez aquí conviene también contraponer con los recuerdos que nos han quedado de otros tiempos: para qué servían en tiempos de los renacentistas y también en tiempos de la dorada burguesía.

Bueno, pues a los ricos parece que les servía para algo:
los jardines fastuosos, los palacios, los surtidores, las esculturas a lo largo de las avenidas, los cuadros llenando las paredes de las salas de la casa.

Evidentemente parece que al príncipe renacentista o al burgués y a sus familiares, amigos y visitantes, les servía para algo: algo que tiene que ver con el placer, primariamente, pero teniendo en cuenta que el placer de veras, cuando no es pura diversión o entretenimiento, al mismo tiempo es descubrimiento.
Esto era una injusticia social.
El ideal democrático piensa que ha superado todas esas cosas.
Pero tened en cuenta que las utilidades que al menos para los ricos podían tener las artes, nunca podían estar tan restringidas a la persona del ricachón, como he dicho antes.
Cuando el Poder ha progresado ha eliminado eso y nos ha colocado en la situación actual. Es cierto que, por un lado, una parte de esas riquezas, de esas posibles fuentes de placer de los príncipes y burgueses se mantienen todavía en pie, y, entonces, no unas centenas de criados y visitantes, sino millones de turistas, se dedican a visitarlos y a hacer una ficción de gozar de ellos.

¿Cómo se goza del arte en los museos y visitas turísticas?

¿Cómo se goza del arte en esos sitios donde hay un guía
que te va diciendo
qué es lo que tiene que darte gozo y lo que tienes que apreciar?

Ya veis que con solo decirlo así queda en ridículo:
no hay tal goce.
De forma que la aparente estensión a grandes masas de población de los disfrutes del arte es, como tantas veces, un trampantojo, algo destinado al engaño. Nadie puede gozar visitando un museo.
Para que un cuadro le haga a alguno algo, tiene que tenerlo delante de los ojos en su salón día tras día, para que alguna vez a él o a alguno de sus niños le haga algo;
pero pasar a verlo en un museo y decir “Fíjate. Ahí está el Arte”...
Para que una escultura le haga a alguien algo tiene que tenerla en su ciudad y pasar distraído, de camino del mercado o de la oficina todos los días por delante, y entonces a lo mejor alguna vez, por casualidad, a él o a alguno de sus niños, le hace algo.
Pero tenerlo ahí, para acudir a reconocer su estatuto de obra de arte y a disfrutar de ello es una falsedad.
Eso no cabe.
Y ¿en qué consiste el disfrute de la nueva producción?

Hay una parte de la gente que, por supuesto, sigue disfrutando de lo que los de más arriba llaman lo kitsch,, por ejemplo, de las estampas del corazón de Jesús, que se siguen vendiendo mucho.

De manera que no han perecido del todo esas industrias del arte despreciable desde lo alto.
Se producen prodigios arquitectónicos de ésos que están mandados por el Dinero, pero que hacen una especie de intento de que al mismo tiempo sean de alguna manera bonitos, o sugeridores.
Y luego están los cultos, que son también masa (la gente de nuestra calaña, más bien), los que están por encima del mal gusto, y va uno a las esposiciones (cuando no la hace él mismo) y se traga literatura acerca de las artes y que puede llegarse a creer que distingue, como un buen catador de vino, dónde está la obra realmente genial o renovadora, y creerse que disfruta con eso.
Pero no hay ángel ni demonio que pueda disfrutar con nada de eso.
Todo eso que os estoy contando es justamente la muerte de cualquier disfrute.

Eso puede servir para hacerse culto: puede servir , si uno es un artista en ciernes, para aprender cuáles son los caminos de la promoción y para promocionarse; pero disfrutar, usarlo, eso no. Ni siquiera está hecho para eso.
¿Qué es una exposición de arte de las últimas vanguardias?
¿Qué es una galería que promociona al último genio aparecido?
Es un sitio donde se van a hacer muchas cosas que en definitiva son transacciones económicas, pero disfrutar, para nada. Esas cosas son, desde su raíz, completamente ajenas al disfrute.

Presentado esto un poco así, a lo bárbaro,
hay que anotar qué es eso de ’la gente’ y qué es eso de ‘disfrute’.
Está claro que estoy despreciando el mal gusto y el buen gusto por igual, porque eso son cosas personales, y no hay ni buen gusto ni mal gusto que valga:
hay algo que hace algo, de vez en cuando, algo que puede de verdad conmover y hacer descubrir la falsedad de la Realidad, y algo que está para entretener, para la trasacción económica, para la promoción, y que, por tanto, se opone enteramente al disfrute. En el placer, insisto, hay un descubrimiento.
Pero el Poder no quiere que disfrutéis de veras.
Por eso os proporciona todas las diversiones, para que no se os ocurra tener un rato para pasároslo de verdad bien. Os tienen preparadas todas las formas de disfrute consagradas y, entre ellas, por supuesto, las visitas turísticas y las visitas de museo para una parte importante de la población: todo con tal de evitar que uno corra el riesgo de sentir de veras, de disfrutar de veras, y, por tanto, de descubrir algo de la mentira con ello mismo.
¿A quién es útil una obra que de verdad, y a pesar de todo, pueda estar haciendo algo?
¿Quién es el que disfruta con ella?
Pues ya está claro:
no pueden ser las personas. Lo mismo que no son las personas las productoras, tampoco las consumidoras pueden ser las personas.
A las personas lo que les hace falta es promoción y diversión.
Les hace falta incluso trabajo, colocación. Eso es lo que requieren: diversión; pero disfrute, no.
El placer de veras es peligroso para las personas, porque implica descubrimiento. De manera que cuando digo “la gente” estoy confiando en lo que evidentemente puedo confiar, que es que, en la gente, aparte de haber personas, hay algo más que no son personas.
Lo hay en cualquiera, con tal de que sea por debajo de su mal gusto, de su buen gusto, por debajo de los gustos personales.
A eso que hay por debajo de las personas, de vez en cuando, una obra de veras les puede hacer algo, les puede hacer sentir, descubrir.
Es para eso, que es lo común, ajeno a las personas, para lo que se podría hablar de una cierta utilidad.



VOZ.- Si el poder lo que quiere es que no descubramos cosas, que no tengamos un verdadero placer, entonces todo lo que nos da son placebos, sistemas de engaño para que no aprendamos, para que no disfrutemos de las cosas, yo me pregunto si otros placerse que sí entendemos como placeres, como podría ser la comida o el sexo, no entran dentro del mismo sistema de prostitución.

AGC.- El comer, el amor, podrían a lo mejor tener una amenaza de disfrute, si no fueran Cultura, pero todos sabéis que bajo el Régimen se han hecho Cultura. Nada más tenéis que ver las páginas de revistas de una y otra clase destinadas a tratar acerca de comida y de sexo y todas esas cosas.
Están tratando de inutilizar cualquier posibilidad de placer que hasta en esas cosas elementales hubiera.
El Sistema del Régimen trata de llenaros la vida.
Es mucho más eficaz que el que nos cuentan de otros tiempos.
En otros tiempos os prohibían a lo mejor placeres: eran pecado, tentaciones, eran un peligro en aquel régimen de la censura, de la represión.

Hoy no hay censura, no hay represión, no hay más que promoción de lo que tu has llamado “placebos”, de sustitutos.
Si consiguen llenaros la vida de diversión, eso es mucho más eficaz que cuando los curas os prohibían pecar.

VOZ.- Yo quería saber si consideras que hay algún personaje, algún nombre de algún escritor o artista que a ti te interesaría...

AGC.- Muchos, por supuesto.
Me he dedicado y me dedico a intentar, por ejemplo, editar testos, limpiándolos de los errores de la trasmisión del texto.
Uno de mis deleites consiste en la crítica testual: ver cómo los manuscritos han trasmitido mal las palabras de Don Sem Tob y ver cómo se las puede limpiar de esos errores y hacerlas sonar así otra vez. Me he dedicado a cantar, canturrear y recitar en voz alta producciones que se nos han trasmitido a través de otros, a hacerlas vivir. De manera que si a eso llamas “interesarse”, pues es evidente.
Pero, como crítico o historiador de la Literatura, nada, y, además, hay que advertir que el Poder progresa, y, si podía en otros tiempos, a pesar del nombre propio de un productor, darse algo bueno, eso cada vez va siendo más difícil.
Hoy día sólo se venden los vendidos.
Ese es el ideal del Régimen.

Uno sabe que la posibilidad de la escepción siempre está abierta;
sabe que incluso alguno de los más vendidos, incluso hasta algún imbécil al que le hayan el Premio Nobel, incluso a pesar de eso, por algún error o algún cataclismo, puede surgir algo que sirva para algo, puede de verdad uno de los biólogos o los físicos que reciban el Premio Nobel, a lo mejor, a pesar de todo eso, puede, de verdad, decirnos algo que sea un descubrimiento.
Es sumamente improbable.
Puede a lo mejor algún literato de los más vendidos, por casualidad, dejar que se le escape algo en contra de su persona. Pero es tan improbable que uno acaba, en mi caso, por no querer ni enterarse siquiera, porque sabe que para la escasísima posibilidad de que alguna vez pueda leer u oír algo interesante, se va a tragar una cantidad de rollos infames que le van a entretener mucho, pero servirle, para nada.

VOZ.- No crees que en la relación esa de persona y personaje (por hablar del caso de Machado y Mairena) es más interesante el personaje, el artificio, en el sentido de que ahí fluye mejor eso común ....

AGC.- Es un truco hábil.
Todos hemos aprendido algo de este truco de los heterónimos, de los apócrifos de Antonio Machado.
No es el único que lo ha ensayado, pero es un truco hábil que consiste en que sobreponiendo un personaje, ficticio enteramente, sobre el propio personaje, uno aspira a quitarle hierro al asunto. Por lo menos ya no está uno condenado a que sea su persona el que lo dice: a lo mejor así esa condena a la persona real puede contravenirse un poco.
Uno, en esta guerra contra la propia persona, no deja de acudir una y otra vez a trucos más o menos parecidos a ese: fabricarse personajes ficticios que, por lo menos, al entrar en contradicción y en diferencia con el personaje real, eviten este error de que se crea que las propias palabras verdaderas son de Fulano, de Antonio Machado o de quien sea, que de verdad pueda haber alguna creación que nazca de la propia persona.






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ha fallecido Agustín García Calvo

El escritor, filósofo y traductor Agustín García Calvo, tres veces Premio Nacional, de Ensayo en 1990, de Literatura Dramática en 1999 y de Traducción al conjunto de su obra en 2006, ha fallecido hoy -01/11/2012- a los 87 años por una insuficiencia cardiaca

http://www.publico.es/culturas/444785/fallece-el-filosofo-garcia-calvo 
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/11/01/actualidad/1351774640_539647.html
http://paquetetengo.blogspot.com.es/2012/11/homo-antecessor-agustin-garcia-calvo.html
http://www.lavanguardia.com/cultura/20121101/54354095779/muere-agustin-garcia-calvo.html 
http://dialecticayanalogia.blogspot.com.es/2012/08/a-agustin-garcia-calvo-para-que-se.html 


El libertario riguroso
JUAN ÁNGEL JURISTO | 1 de noviembre de 2012
http://www.cuartopoder.es/detrasdelsol/el-libertario-riguroso/2615
Tenía que morir el día de Todos los Santos, como el último homenaje irónico a su postura vital e intelectual, tendente a la liberación radical de todo sistema, pero con un desbordante sentido del humor. Agustín García Calvo, uno de los intelectuales más sobresalientes del pensamiento español de los últimos cincuenta años, murió en Zamora de una insuficiencia cardiaca. Tenía 87 años.
.......

BIOGRAFIA Y LISTADO DE OBRAS

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http://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_Garc%C3%ADa_Calvo


AGUSTÍN VUELVE A ESPAÑA
Autor: Fernando Savater
Revista Triunfo
Núm: 725 Año: XXXI
Fecha de publicación: 18-12-1976 Página: 29
http://heraclitodezamora.wordpress.com/2012/09/17/agustin-vuelve-a-espana/ 
http://heraclitodezamora.wordpress.com/