Gustave Courbet (1819-1877)

Reproducción parcial del  artículo

Courbet indomable
Por Victoria Combalía
publicado en EL PAÍS, 22/12/07

Gustave Courbet  autorretrato

Pocos artistas habrán sido más vapuleados por la represión política que Gustave Courbet (1819-1877).

Cierto, Franco encarceló a bastantes artistas y obligó a otros a exiliarse; el estalinismo hizo lo mismo y los envió a campos de concentración.
El propio Malevich -comparable a Courbet en importancia histórica- fue arrestado en 1930 acusado de ser espía por el solo hecho de haber sido invitado por la Bauhaus, en Alemania; presos de pánico, sus amigos destruyeron entonces valiosos documentos y manuscritos. McCarthy depuró a guionistas, actores y directores de cine afines a la izquierda.

Y más recientemente un senador norteamericano inició una campaña contra los fotógrafos Mapplethorpe y Andrés Serrano por considerar sus obras pornográficas e irreverentes.

 Pero el ensañamiento contra Courbet acabó, literalmente, con su vida.

Conocía bien el caso de Courbet por haber sido objeto de mi tesis doctoral en 1983.

Pero ahora, al ver su excelente retrospectiva en el Grand Palais de París, se me ha hecho evidente la frase de su hermana Zoé: “Todos los temas de Courbet son retratos”.

trucha

Sus impresionantes truchas de 1872 y 1873, con ojos vidriosos y desesperados, fuera del agua y colgando de un anzuelo, son una de las metáforas más claras del ahogo físico y psicológico que el pintor sufrió desde que fue arrestado el 7 de junio de 1871 hasta su exilio en Suiza en 1873, con dos meses de encierro en la cárcel de Sainte Pélagie.

Acusado de haber impulsado el derrocamiento de la Columna Vendôme durante la Comuna, le obligaron a pagar la reconstrucción del monumento y le incautaron sus cuadros y bienes. Fue difamado, injuriado y objeto de las sátiras más crueles; se le impidió exponer.

Courbet debía pagar el primer plazo de 300.000 francos en enero de 1878; murió el 31 de diciembre de 1877.

Bonjou monsieur Courbet

La idea que yo sustentaba entonces -que Courbet es, por paradójico que parezca, uno de los padres de la modernidad, junto con Goya, Manet y Cézanne- está hoy muy extendida. Incluso los semanarios y los textos de divulgación hablan de la modernidad de Courbet.

 ¿Por qué es moderno, se preguntará, en cambio, el neófito?

 La respuesta está en que Courbet rompe con las convenciones académicas de representación de la realidad para dárnosla “tal como es”, es decir, sin los aditamentos de la idealización, el tema literario o la amabilidad de lo pintoresco.

Para llegar, al cabo de pocos años, a la abstracción era preciso, por decirlo en breves palabras, poner la realidad otra vez “de pies en el suelo”, pasar de la pintura de historia a la historia cotidiana, dándole a ésta el rango de alta pintura. Ésta es su primera gran ruptura con la tradición, que ejemplifican sus Picapedreros y su inmenso Entierro en Ornans con todas las clases sociales puestas a un mismo nivel, a idéntica escala.

Entierro en Ornans
Picapedreros


Pero Courbet es también moderno en su posición como artista, contrariamente a lo que decía Linda Nochlin, quien no lo contemplaba “en lucha consigo mismo” como sucedía a un Flaubert o a un Baudelaire.

Lo sugerente de Courbet es que se considera “el hombre más orgulloso de Francia” a la vez que, con sorprendente lucidez, constata el aislamiento del artista moderno respecto a una sociedad que ya no le comprende:
 escribe,  
“En la sociedad en que vivimos, no hace falta trabajar mucho para encontrar el vacío (…) hasta tal punto que se duda de ejercitar la inteligencia por temor a encontrarse en una absoluta soledad”.

Y también:
“Esta población que mira sin ver y que tiene su alma puesta en los negocios (…) Sobre quince camaradas, ¿cuántos buscan? descubrimos a veces a una decena que avanza para descubrir algo y en los cuales se funda el espíritu de los tiempos futuros”.
  
Ésta es una buena descripción del artista de vanguardia, experimental, incomprendido y visionario.
También es moderna su provocación, completamente voluntaria -como harán los dadás cincuenta años después-, como cuando pinta El retorno de la conferencia (un cuadro representando a varios sacerdotes borrachos), que fue destruido por su comprador, un católico integrista. “Quería saber el grado de libertad que nos concede nuestra época”, escribió el artista a Albert de la Fizelière en 1863 acerca de la selección de un tema tan “políticamente incorrecto”.


El retorno de la conferencia -dibujo-


Por otro lado está la modernidad formal de Courbet, que aplana el espacio pictórico, pinta con espátula y es el paladín de las múltiples texturas.
En efecto, Courbet aplica texturas distintas sugiriendo propiedades físicas distintas y trastoca texturas: así, por ejemplo, en algunas de sus impresionantes olas ocurre una suerte de terrenización de su consistencia líquida: son de un verde como de barro y están coronadas por unas amenazantes nubes grises, como petrificadas y adelantándose hacia nosotros, trayendo a primer plano lo que está en el fondo.

También Courbet es un maestro en expresar estados físicos de los representados (lo que sus coetáneos calificaron de “grosería” o “animalidad”) a través del color o de las texturas: en Les demoiselles du bord de la Seine (1856-1857), la morena, con los ojos entreabiertos pero en un estado de sopor, se ha dejado puestos sus guantes transparentes para que el pintor señale mejor la diferencia entre éstos y la blancura de su torneado brazo.

Les demoiselles du bord de la Seine

Unas pinceladas verdes rematan su pelo, enlazando con las hojas del árbol: es la manera del pintor de explicarnos que su cabeza reposa en la hierba y que unas briznas se han enganchado a sus cabellos.

 Éstas son las astucias formales que sólo pueden verse en un cuadro al natural.

Se hace patente, una vez más, que Courbet es uno de los pintores que mejor ha sabido expresar la sensualidad del cuerpo femenino.

En su famoso Las amigas (1866), dos lesbianas enlazadas sobre una cama, visiblemente exhaustas después de hacer el amor, se deleita con morosa complacencia en el cuerpo rosado y caliente de la morena frente al blanco y frío de la rubia.

 Las amigas

En La mujer del loro (1866), la cabellera desparramada sobre el lecho, la boca entreabierta y los dedos separados que picotea un loro agresivo y voraz se convierten en una explícita invitación sexual.

La mujer del loro

Pero el erotismo aumenta en La mujer en las olas (1866), cuyos pezones son sin duda los más carnales y atractivos de toda la historia de la pintura.

La mujer en las olas

En cuanto a las cabelleras, vemos aquí las cuatro versiones de Jo, la bella irlandesa (Joanna Hiffermann), cuyas manos juguetean con sus rizos pelirrojos.

Su obra más recóndita:

 El origen del mundo, pintado para Kahil-Bey, un diplomático otomano, y redescubierto a mitad de los años cincuenta en un anticuario por Sylvia Bataille, entonces esposa del psicoanalista Jacques Lacan (según otros testimonios sería Lacan mismo quien la compró: sobre ello, el libro de Thierry Sabatier L’origine du monde, París, 2006, es espléndido y apasionante).


L’origine du monde

Este sexo femenino es hoy ya un icono de la libertad en materia sexual pintada y ha inspirado a múltiples artistas, de Picasso a Duchamp hasta los más jóvenes.

Una de las obras maestras del arte del desnudo, escondido durante muchos años por el puritanismo de la época. Hoy ya cuelga del Museo de Orsay, tranquilamente, para mayor gloria de un pintor libertario y vital, y que jamás renegó de sus principios.


 

Aparece el rostro de la mujer de ‘El origen del mundo’ de Courbet , según un experto

Un especialista en la obra del pintor francés asegura haber descubierto el rostro en un cuadro comprado por un coleccionista en 2010 

 Diario EL PAIS 7 FEB 2013

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/02/07/actualidad/1360250713_445475.html

http://www.abc.es/Media/201302/07/13b07%20Rostro%20Origen%20del%20Mundo--644x362.jpg

Portada de la revista 'Paris Match' donde se muestra el rostro de la mujer de 'El origen del mundo'.


El especialista Jean-Jacques Fernier afirma haber descubierto la cara de la mujer del cuadro El origen del mundo (1866) de Gustave Courbet. El hallazgo ha suscitado el escepticismo en otros estudiosos del pintor francés, que se han negado a ser citados, aunque rechazan esta nueva teoría. aunque por el momento no han querido expresar más que sus dudas.

El semanario Paris Match ha publicado hoy la que considera "la exclusiva mundial" sobre "el secreto oculto de la mujer".
http://www.parismatch.com/Culture-Match/Art/Videos/L-Origine-du-Monde-de-Courbet-a-enfin-un-visage.-Les-preuves-463188/

En enero de 2010, un coleccionista de arte compró por 1400 euros a un anticuario parisiense un lienzo de 33 cm x 41 cm, sin firma, con la cabeza de una mujer morena, con cara de placer. El comprador, que prefiere mantenerse en el anonimato, compartió el cuadro con diversos expertos. Las investigaciones llevadas a cabo le permitieron concluir que se trataba del rostro de la mujer de El origen del mundo y que, por tanto, el cuadro podría haberse dividido en distintas partes.

Con la ayuda del experto Jean-Jacques Fernier, autor de un catálogo razonado de la obra de Courbet, entregaron el lienzo a un laboratorio donde fue analizado. Estos resultados permitieron confirmar, según su teoría, la autoría. El experto cree que el conjunto original completo mediría 120 x 100 cm y representa a Jo Hifferman, la amante irlandesa de James Whistler. Según Paris Match el cuadro de la cabeza de mujer estaría valorado en 40 millones de euros, tras estas revelaciones.

El museo d'Orsay de París, institución que alberga El origen del mundo, no ha querido comentar esta información asegurando, en declaraciones a AFP, que los conservadores de la pinacoteca se reservan la opinión y valoración de obras en manos privadas.




Del sexo a la documentación
FRANCISCO CALVO SERRALLER  
diario EL PAIS
8 FEB 2013

Cuadrito en la reserva por su tema, posible motivo de escándalo para unos o para otros, nunca habríamos podido imaginar que su tortuosa historia secreta podría dar más de lo mucho que ya había dado.
Aunque se tenía noticia del cuadro e incluso de su ubicación y propietario finales, todavía en la gran retrospectiva dedicada a Courbet (1819-1877), celebrada con motivo del primer centenario de su muerte en el Grand Palais de París en 1977, El origen del mundo no fue exhibido.
Una pudibundez trasnochada para aquella fecha, luego compensada, 30 años mediante, cuando, esta vez con motivo de la siguiente retrospectiva del pintor en 2008 dicho cuadro mereció una exhibición especial.
En aquella ocasión fue expuesto acompañado por todo un montaje de fotografías y réplicas pictóricas del sexo femenino, con lo que la cámara secreta se transformó en ardiente.  
No solo se desveló que su propietario último era Lacan, 
sino que se hizo también público su ingreso en las colecciones del Estado francés al ser ofrecido como pago en dación.

Más: se fueron publicando estudios sobre quién lo encargó, el diplomático y coleccionista turco Khalil Bey en 1866, sobre los sucesivos propietarios del cuadro, sobre lo que opinaron en voz baja los que lo vieron, algunos de ellos muy ilustres hombres de letras, y, en fin, hasta mereció una amplia monografía escrita por Thierry Savatier con el título El origen del mundo. Historia de un cuadro de Gustave Courbet, traducido al castellano y donde se desglosan todos los pormenores.

Sin por eso validar, así, sin más, lo que ahora ha saltado al primer plano sobre el posible troceamiento del cuadro y su hipotético estado original, tampoco cabe rechazarlo de plano.
No habría sido, en todo caso, la primera vez que un cuadro ha sido recortado por algún tipo de censura o simplemente porque no se ajustaba a las medidas disponibles del eventual propietario. 

De todas formas, de ser cierto que fue recortado el cuadro perdería parte de un encanto erótico que enlaza con La venus del espejo de Velázquez o La maja desnuda de Goya, rostros velados sobre sexos palpitantes. 

Porque la fragmentación del desnudo no se justifica solo para proteger la identidad del modelo, sino para resaltar la excitante marca anónima que tiene la sexualidad. 

Los desnudos femeninos de Courbet son magníficas piezas de erotomanía, con lo que también lo son sus partes, sexuales o no. 

No sé lo que puede aportar ahora de sustancial esta nueva hipótesis pero no se puede negar que añade picante:
hemos pasado de fijarnos en El origen del mundo a prestar atención al origen del cuadro.
O sea: del sexo a la documentación.

Proudhon y sus hijos

 
GUSTAVE COURBET, ACTIVISTA DEMÓCRATA -"ORIGEN DEL MUNDO

Enlaces sobre Victoria Combalía

La desesperación, autorretrato

Enlaces sobre Gustave Courbet
http://www.esacademic.com/dic.nsf/eswiki/309504



Una artista convierte en 'body art' 'El origen del mundo' de Courbet

El Museo de Orsay se negó hoy a pronunciarse sobre la polémica intervención, sin ropa interior, de la luxemburguesa Deborah de Robertis en una de sus salas
diario El Mundo
http://www.elmundo.es/cultura/2014/06/05/53905b46e2704e8a318b4582.html?a=2df64a436c2ec1a499558a718bad6430&t=1401986242